
Apagado
abril 29, 2025Será posible . . .
Imagina que en el porvenir sólo sea posible disfrutar con la actividad que llevas a cabo. Que solo sea posible realizar una actividad creativa, laboral, con amor, alegría, complicidad y dicha ¿te gustaría?.
Todo comienza por reconocer qué es lo que amas. Aunque podría ser, que aún no lo sepas, al haber aceptado que la vida es para trabajar. Te invito a explorar acerca del origen, de la etimología de la palabra trabajo.
No tanto porque trabajar es una maravillosa idea tuya sino porque lo has heredado, además de someterte a esas ideas creadas por otras personas que ya ni existen en este plano de la vida, en este momento.
Hace varios años al pasear por la ciudad imaginaba algo que me parecía extraño en aquel momento. Imaginaba todo tipo de anuncios de publicidad mostrando varias formas de hablar sobre lo caduco que es el maltrato de la mujer sea en la forma que sea.
Ahora en este presente es una realidad, es una evidencia con la que crecen las nuevas generaciones. Antes esta evidencia se aceptaba en silencio. Ese antiguo y caduco silencio ha cambiado. El maltrato de la Vida está encima de la mesa.
Recuerdo cuando un día comentaba con un amigo, imaginas que las personas cuando salgan a la calle, se les pueda ver cual es su estado en amor por la vida cotidiana de una forma física muy evidente, sin que puedan aparentar lo contrario.
Por ejemplo, que se les cambiara la piel de color dependiendo del estado de relación con el amor por su actividad, que se viera la gran cantidad de matices de color de la gama de Pantone en cada uno de nosotros en relación a lo que nos dedicamos.
A menudo, caminando por medio de la ciudad, imagino esto viendo a tantas personas por donde camino, una gran cantidad corriendo con la mirada perdida como si fuesen a perder la vida mientras corren. Es una sensación similar a ver como algunos animales son llevados al matadero. Será que ya se puede ver lo que antes imaginaba acerca del amor por la actividad.
Hay de todas las edades, los más pequeños, niños y jóvenes corriendo a toda pastilla para ir al colegio, en esa práctica diaria de ver si es posible llegar antes de que sea la hora de clase. Una de las primera contrarrelojes que vivimos y que nos moldea para el resto de la vida, entrar por la puerta antes del minuto dónde comienza clase para no quedar en evidencia, para no estar fuera del grupo.
En el caso de los más mayores, muy parecido, parece un gran instituto donde no llegar tarde, sea para entrar en clase, en el trabajo, en la reunión de empresa, en la operación, el tratamiento, tomar un vuelo.
Vivir como un gran instituto donde hay alumnos, profesores, responsables y directores con formas muy diversas, sea en la salud, en la administración pública, en la economía, en prácticamente todas las áreas de esta estructura social, es tremendo.
Al leer sobre las estadísticas de las bajas laborales, es una evidencia que la gran mayoría de personas, si les preguntamos si desean ir a donde están corriendo, una gran mayoría diría, no quiero ir aunque tengo que ir. Van todos a trabajarse.
Cuando paso más días en esta experiencia, vivir y sobre todo en la ciudad, al compartir con las personas en general algún encuentro, paseo, etc lo más común que comentan las personas es: “no tengo tiempo para nada”.
A la vez manifiestan que lo que más angustia les produce el día a día es la situación con el trabajo. ¿Trabajar para no tener tiempo de nada? ¿y por amor? a ver que nos está pasando. Cada día tengo mas dudas de que lo que hacemos, lo hacemos por amor.
La actividad laboral que llevamos a cabo suele ocupar una gran parte de la existencia. Aquello que hacemos es lo que le hacemos a la vida que llevamos. Si no lo hacemos por amor, así mismo nos amamos, así mismo amamos la pizca de vida que llevamos.
Antes al conocer a alguien cuando tenías una cierta edad le preguntabas, ¿estudias o trabajas? Me gustaría saber quien puso de moda esa forma de comenzar a establecer un encuentro con otro ser humano. La verdad es que aún continúa, tengas la edad que tengas, preguntando a las personas que conoces de nuevo: ¿a qué te dedicas? qué es lo mismo que decir ¿produces o no produces?.
Te imaginas por un momento en que cuando nos encontremos nos preguntemos de forma natural ¿amas lo que haces?. Estoy convencido que acabarían muchas guerras de inmediato.
