Hoy es un día cualquiera


 
Llega la reflexión acerca de mantener calma y dar gracias por ella en la existencia, es una actitud que nutre el equilibrio creativo e inspirado. Hay cosas preciosas cuando se vive desde la calma de sentirse...¿seguro?.


¿Qué es la seguridad?, parece que la idea de contar con lo que piensas que necesitas para estar bien. ¿Qué es estar bien o el bien estar? un pensamiento relacionado con no percibir amenaza en tu entorno. ¿Que es una amenaza? la idea de que estás a punto de morir, de una forma u otra. ¿Qué es morir? la idea de que se acaba la Vida. ¿Existe el final de la Vida? o ¿podría ser otra idea?.



La práctica de confrontar las situaciones que te hacen sentir que vas a morir de alguna manera, lo que llamamos reaccionar, es lo que amplía tu calma durante la existencia. La calma está relacionada con la esencia del Alma. El Alma no es de este mundo, no se impregna de sus necesidades.
Un enemigo que nos separa del Alma es la personalidad. La personalidad que se ha creado al seguir las normas de conducta de la existencia pasada. Enemigo solo significa: no amigo, es un elemento de separación formado bajo experiencias pasadas heredadas, grabadas, almacenadas.

Personalidad es la máscara que llevamos para relacionarnos desde una práctica acitva de ser personaje, la existencia nos indica el sendero para que el personaje se transforme en ser humano. Somos un viaje, somos una experiencia de la Vida.

Transformarse no es perder nada, eso no existe, nunca nada se ha perdido, todo sigue estando gracias a Dios. En nuestros tiempos el amor es algo en lo que te transformas, el amor no es algo que se puede buscar. Una maravilla de la creación donde es posible darse cuenta que no somos lo que ya ha pasado, sino que la invitación de la Vida es sentir la Gracia que la misma naturaleza ES a cada instante, somos naturales, relájate y confía, la personalidad es como la naturaleza que se regenera, para restarurar el origen de la eternidad, así como se regenera toda la energía del Universo.

Acción

Dale al corazón...